revista nini

Facultad de Artes UV: Imágenes sin imaginarios

A raíz de una exposición colectiva que se presentó en la Galería AP, Rodrigo Rafael Villanueva elabora una reflexión que trasciende la crítica de las obras y dirige su atención al epicentro del problema: la aparente deficiencia en la educación de los jóvenes aspirantes a artistas que estudian en la Facultad de Artes Plásticas.

Con este contundente pero preciso artículo, la revista nini inaugura su sección de crítica de arte, que será visitada periódicamente por invitados especiales. Los micrófonos están abiertos. La réplica no es derecho, es obligación.

 

*

«Uno debe pertenecer a su época».
Honoré Daumier (1808-1879).

«El arte [...] para un artista es simplemente un medio
de aplicar sus facultades personales a las ideas
y las cosas de la época en la que vive».

 

Gustave Courbet (1819-1877).

 

«¿Esperas un tema? Todo es tema, el tema eres tú mismo, son tus impresiones, tus emociones frente a la naturaleza. Dentro de ti es donde debes mirar, y no a tu alrededor». Esto escribió el pintor romántico Eugène Delacroix en el siglo XIX, su consejo invitaba al aspirante a artista a elaborar sus obras mirando en su interior, encerrándose sobre sí mismo. El consejo de Delacroix resta importancia a la experiencia del mundo real y, de seguirse fielmente, daría como resultado una producción artística totalmente desconectada del presente.

 

Entre el 6 y el 23 de octubre del año 2015, la galería de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana presentó la exposición Procesos pictóricos, una colectiva de alumnos cuyo eje fue la producción pictórica.

 

El montaje recibía al visitante con el dibujo monocromático de una gallina colgada de cabeza sobre un fondo ocupado por figuras que recordaban ejercicios de abstracción de hace cien años. Unos pasos adelante se presentaban dos insípidos y decadentes bodegones, uno compuesto por numerosas fresas y otro en el que podía apreciarse un jarrón con flores blancas al lado de un tazón con duraznos y manzanas. Ambas imágenes transmitían muy poco técnicamente: era evidente que a las pintoras de estos cuadros no les interesó aportar algo pertinente en relación con la sociedad actual, pero se hubiera agradecido un ligero esfuerzo por realizar una mímesis digna de lo que intentaron representar.

 

El resto de las piezas expuestas se caracterizaban por una similar pobreza estética: un paisaje que mostraba una laguna en un entorno selvático, con una pequeña lancha al fondo (verdes y azules empleados de manera inexpresiva inundaban la composición volviéndola tediosa). Aun cuando la imagen tenía la pretensión de ser figurativa, los elementos simbólicos y demás recursos que dieran pauta a la contemplación, eran prácticamente inexistentes, despojándola de cualquier atractivo. La interpretación de esta pintura pobremente ejecutada se consumía al instante y no generaba ninguna reflexión; lo mismo sucedía con otros cuadros que tenían la intención de abordar el retrato y la figura humana a través de la aplicación aburrida de una gama de colores sobrios que no resultaron ser más que cúmulos de pintura aplicados sobre la tela con un oficio naciente, sin relevancia para efectos de una interpretación relevante.

 

Procesos pictoricos

 

En la producción artística actual, las características formales de la imagen (composición, equilibrio, armonía, etc.) no son fundamentales para valorar su pertinencia. El arte conceptual demostró incluso que puede prescindirse del objeto en sí, ya que la experiencia comunicativa también es susceptible de desarrollarse a través de ideas y sensaciones que se detonan en la mente del espectador tras el encuentro con una significativa propuesta artística. Es lamentable que detrás de la exposición no se vislumbraran planteamientos intelectuales y críticas con aporte sociocultural. Parece que la única pretensión de la muestra fue la de exhibir el trabajo que se produce sin una dirección clara, «hacer por hacer», sin importar el contenido: la nociva idea de que el arte no es un medio, sino un fin en sí mismo.

 

La mayoría de las piezas en Procesos pictóricos resultaron ser únicamente ejercicios de clase, ensayos pictóricos resultantes de la ocurrencia, el chidismo, el facilismo y la producción irreflexiva de imágenes sin un sentido claro de comunicación con el otro.

 

Lejos de elaborar una crítica de la exhibición presentada en la Galería AP, quiero aprovechar la coyuntura para iniciar una reflexión más profunda. Las carencias formales y conceptuales reflejadas en estas obras no son más que un síntoma de una serie de problemas mayores que tienen tomada a la Facultad de Artes Plásticas. El epicentro de la crisis no es la Galería, sino el salón de clases, el problema está en la manera en que se imparte la educación y los valores creativos que se promueven en los talleres y los espacios expositivos de la misma Facultad. Por ello quiero colocar sobre la mesa las siguientes consideraciones.

 

Académicos y autoridades

 

Es importante abrir canales de diálogo entre estudiantes y académicos para generar una reflexión crítica colectiva al interior de la comunidad de la Facultad de Artes Plásticas. Si el plan de estudios tiene fallas, ¿por qué no proponer mejoras? Si el perfil de ingreso es incompatible con las dinámicas actuales del quehacer artístico, ¿qué condiciones estamos esperando para replantearlo?. El reajuste implicaría que materias que ahora son opcionales –como Arte y posmodernidad, Artes conceptuales, Filosofía del arte, Ilustración digital y Estrategias didácticas, por mencionar algunas– pasaran a ser obligatorias, a fin de cuentas, ¿bajo qué criterios son consideradas prescindibles en la formación de los estudiantes?

 

La reflexión rebasaría el plano académico y se concentraría en la trayectoria de los profesores. Esto significaría una revisión crítica de su quehacer profesional, práctico y teórico. Es evidente que hay maestros comprometidos que se interesan por impulsar versiones pedagógicas propositivas y que se suman a la tarea de cuestionar y erradicar criterios arcaicos en torno a las dinámicas artísticas, no obstante, son los menos. Valdría la pena preguntarse si el resto de los profesores siguen produciendo y, si sí, de qué proyectos forman parte, en qué colectivos se han involucrado y qué investigaciones han publicado.

 

El circuito expositivo

 

No considero necesario saber de quién fue la iniciativa de organizar la exposición, lo importante es que la Galería AP aceptó montarla. Esta decisión genera una serie de interrogantes: ¿cuáles son las posturas de creación que promueve la Galería AP?, ¿bajo qué argumentos puede defender el hecho de arropar paisajes, retratos que se agotan en el sujeto representado, bodegones que dicen nada y ejercicios de clase que ni técnica ni conceptualmente gozan de la calidad que uno esperaría de aquellos que aspiran a convertirse en profesionales de las artes visuales?

 

La Galería AP es el principal espacio donde la comunidad de la Facultad de Artes Plásticas puede exhibir su producción artística, sus decisiones curatoriales implican la promoción de valores estéticos e ideológicos entre los estudiantes –e incluso entre los aspirantes–. En este sentido, ¿qué proyecta la Galería hacia el interior de la institución y qué proyecta hacia el exterior con el montaje de muestras como Procesos pictóricos?, ¿no debería destinarse este espacio a la exhibición de expresiones emergentes más propias de la actualidad?

 

Cabría aclarar que la deficiencia artística de la muestra no fue solo responsabilidad de los alumnos que participaron en ella –algunos de semestres iniciales, que debido a la cuestionable formación académica, podrían no advertir que su obra carece de la calidad suficiente–, sino también del comité de selección y su principio acrítico de justificar la selección de las piezas a partir de sus valores formales (estructura, armonía y geometrismo) –a veces inexistentes– que se pretendieron evidenciar montando, al lado de los cuadros, pequeñas cédulas que indicaban inciertas líneas de composición.

 

El modelo educativo y el aula

 

Como señalé con anterioridad, pareciera que el propósito de la muestra fue exhibir los resultados en materia de pintura por parte de alumnos de la Facultad de Artes Visuales. En este sentido vale la pena preguntar qué está ocurriendo en las clases en las que supuestamente se ejercitan los procesos técnicos (es decir, el lenguaje de los materiales y la práctica constante de los mismos). ¿Cuánta importancia se da en clases a los contenidos teóricos (paradigmas estéticos, históricos, filosóficos, sociales, artísticos) que deberían dar sentido y pertinencia a las expresiones pictóricas?, ¿cuáles son las nociones de crítica y autocrítica –constructiva o destructiva– que se practican en el interior de la comunidad estudiantil? y, sobre todo, ¿por qué sobreviven en la universidad criterios visuales e ideológicos obsoletos (como el del «arte por el arte»)?

 

En la Facultad hay materias que abanderan una postura reflexiva en torno a la producción visual. Sin embargo, en la mayoría de las aulas no se está procurando el intercambio de opiniones y experiencias, mucho menos el cuestionamiento hacia las producciones artísticas propias y ajenas. Pareciera haber un consentimiento tácito en los procesos creativos individuales, acentuado por una especie de conformismo paternalista en algunos profesores que no han actualizado sus métodos de enseñanza. Juan Acha denominó a estos procesos agotados como «criterios residuales de la formación artística», y consisten en métodos educativos que siguen patrones del pasado que ya no tienen sentido para la forma de concebir el mundo y el arte en nuestro tiempo. El resultado de esta amalgama de desaciertos es un desarrollo educativo-creativo estéril y desarticulado.

 

Mi intención con este texto es llamar la atención de la comunidad de Artes Visuales y promover una reflexión crítica en torno a los procesos de enseñanza-aprendizaje que permitan, a la larga, mejorar la calidad de la producción artística local.

 

  • Dionisio Mirón

    Algunas dudas…

    1.- ¿Cómo puedes calificar o mesurar si algo es expresivo o inexpresivo?
    2.- Si hablas de que una obra está pobremente ejecutada es porque ¿sabes cómo «ejecutarla» bien o simplemente porque careces de los conocimientos necesarios para hacerlo? (espero que sea la primera)
    3.- ¿El ejercicio de pintar una naturaleza muerta, paisaje, retrato o cualquier género es una «visión arcaica»?
    4.- ¿Las facultades de artes plásticas contratan artistas o docentes?
    5.- Si la exposición «procesos pictóricos» es el resultado del trabajo en clase ¿Donde estaba el docente en turno cuando se ejecutaron tales bodrios?
    6.- ¿Quién es el encargado de la galería? ¿Sus juicios estéticos son arcaicos? o tal pedazo de exposición obedece simplemente al mero compromiso laboral cuando se trata de rellenar el espacio al momento de calendarizar las exposiciones?

    Me llamo Dionisio Mirón estudio antropología y me gustan las artes, pase a la galería de la FAV en algún momento cuando dicha exposición estaba montada. Estoy de acuerdo con varias de las cosas que dices, pero hay otras que son totalmente descabelladas.
    No se si perteneces al cuerpo estudiantil o si eres ex alumno o simplemente es una labor de crítica hacia la dependencia y a su estructura contaminada (como toda la UV) por el MEIF, pero por lo que escribes y por la manera en cómo lo haces pareces alguien más cercano al derecho (con una cultura promedio) que a las artes.
    Tengo amigos que estudiaron ahí y me hablan de las carencias que mencionas sin embargo creo que contemplas el problema de forma unilateral, puesto que no tienes conciencia de campos o estadios institucionales ( es decir de la forma en cómo y el por qué opera la dependencia de tal o cual forma) y todo lo reduces a tu perspectiva de estudiante.Me parece que debes investigar mas, leer entre líneas y no discriminar sin conocer. Creo que no estas a la altura del tema, como sea, es buen intento.

    • Rodrigo Rafael

      Hola Sr. Mirón

      Es interesante como un antropólogo que ‘gusta de las artes’ esté al tanto de varias cuestiones institucionales relacionadas con la Facultad de Artes Plásticas, por un momento imaginé que se encontraba inmerso en las dinámicas administrativas de la misma.

      Agradezco el tiempo que se ha tomado para expresar sus dudas. Aquí mis respuestas:

      1. Uso el adjetivo «inexpresiva», para referirme a la aplicación de los colores en el paisaje, y aludo puntualmente a la «falta de viveza emocional o intelectual» que caracterizó mi interpretación de la imagen en cuestión. El juicio parte desde mi mismo, o como tu lo has expresado, «desde mi propia esquina», lo que no le resta validez, ya que está fundamentado. Argumentos, perspectivas generales, pero también específicas y subjetivas se mezclan inevitablemente en la elaboración de una crítica de arte.

      2. Con los términos «pobremente ejecutada», me refiero al paisaje que se encontraba en la exposición y que puedes ver en la imagen. Lo menciono por dos cosas: en primer lugar, porque el autor tiene la clara pretensión de construir una imagen figurativa, que desde sus características formales adolece de imprecisiones, como las carencias de contrastes, de variedades tonales, de focos de interés visual y de elementos simbólicos que pudieran estimular una interpretación más rica, que no se agotara en sí misma. En segundo lugar, no hay que olvidar que la pintura es una cosa mental, y no me refiero únicamente a que la composición es la condensación de una emoción o pensamiento, sino a que la pintura es un vehículo de conocimiento -sensible, intelectual, estético, político…- . En este sentido es pobre porque no pone en común con el espectador algo más que un paisaje.

      3. No. En ningún momento estoy diciendo que ensayar bodegones, paisajes o retratos resulte arcaico. Lo que sí me parece impertinente es exhibirlos en un espacio público, sería más oportuno emplear la galería para exponer piezas que sean significativas para el espectador, que provoquen una reflexión o que estén resueltas técnicamente de tal manera que se cristalice un diálogo desde los materiales.

      4. En la facultad de artes plásticas UV hay maestros que producen piezas que van desde el dibujo y el grabado hasta el libro objeto y el arte conceptual; así como historiadores, gestores culturales, pedagogos, filósofos y arquitectos, cuya producción no es precisamente artística.

      En relación con los docentes, mi propuesta es muy específica, cito el pasaje en cuestión: «La reflexión rebasaría el plano académico y se concentraría en la trayectoria de los profesores. Esto significaría una revisión crítica de su quehacer profesional, práctico y teórico. Es evidente que hay maestros comprometidos que se interesan por impulsar versiones pedagógicas propositivas y que se suman a la tarea de cuestionar y erradicar criterios arcaicos en torno a las dinámicas artísticas, no obstante, son los menos. Valdría la pena preguntarse si el resto de los profesores siguen produciendo y, si sí, de qué proyectos forman parte, en qué colectivos se han involucrado y qué investigaciones han publicado».

      La producción en torno al arte se manifiesta de distintas formas, de ahí la necesidad de que los perfiles de nuestros maestros sean diversos, que abarquen tanto el ejercicio creativo que se cristaliza en obras, como los saberes teóricos que fundamentan la pertinencia de aquellas. Creo que tu pregunta adolece de simplismo; los artistas no se encuentran incapacitados para ser docentes, y las actividades de estos últimos no implican necesariamente un abandono hacia la producción artística. En cualquiera de los casos te invito a replantear tu idea en torno a las «etiquetas» para calificar a los maestros. Lo importante radica en procurar que las dinámicas educativas sean de calidad y eficaces para generar capitales incorporados en los estudiantes que les permitan desarrollarse de forma más óptima en el ambiente al que han de enfrentarse una vez que egresen, y con esto me refiero a generar una conciencia real acerca de las condiciones del mercado local y nacional en el arte, así como las políticas culturales en torno a los circuitos expositivos, de estímulos a la creación, etc. Y en este sentido hacer una revisión del quehacer actual (no obligatoriamente artístico, pero sí profesional) de nuestros educadores es pertinente.

      5. En el texto menciono que «pareciera que el propósito de la muestra fue exhibir los resultados en materia de pintura por parte de alumnos de la Facultad de Artes Visuales». No afirmo que los cuadros sean el resultado del trabajo en clase, ya que en sentido estricto, no hay materias que se preocupen por formar pintores –aunque hay otras en las que se brindan facilidades para que el que guste pintar, pinte–. Por otro lado, los profesores que tuvieron la oportunidad de enterarse de la exposición, al parecer no estuvieron en desacuerdo o prefirieron no hacer algún comentario al respecto –en nuestra comunidad no estamos acostumbrados a expresar opiniones que vayan más allá del ‘me gustó’, ‘no me agradó’, ‘interesante’, ‘felicidades’-.

      6. El coordinador de la Galería AP es Roberto González (egresado de la facultad de artes plásticas en la opción de grabado).

  • Karla Valay

    Hola, creo que yo puedo contestar algunas de las dudas expuestas en el texto y también exponer algunas de mis preocupaciones, soy actual estudiante de la carrera de Diseño de la Comunicación Visual, sin embargo en los últimos dos años he sido representante de la carrera que estudio y actualmente consejero alumno. No hablaré acerca del arte, ya que sé que no tengo los conocimientos necesarios para hablar de ello, pero estoy bastante consiente de las carencias que existen actualmente en mi Facultad. Primero que nada hay que aclarar que en la carrera de Artes Visuales no existe una materia como tal que se llame pintura, si no materias que a duras penas se acercan a abordar técnicas relacionadas con las artes, las cuales pretenden que aprendas a dibujar, a hacer cerámica, grabado, serigrafía, etc., en menos de cuatro meses, menos días festivos y puentes. El plan de estudios no ha cambiado en años, y de parte de los maestros y directivos, no parece haber mucho interés en cambiarlo, pero tristemente tampoco de parte de los alumnos. Ya nos podemos imaginar entonces que es imposible, abordar tanto en tan poco tiempo y de la importancia que tienen los contenidos, cuando muchas veces en las materias ni siquiera se abordan los temas que hay en el programa, y cuando no está regularizada la manera en que se dan las clases, ya que cada maestro la da a su manera, argumentando que mientras se llegue al mismo fin, no importa el como, generando entre los alumnos confusión, incluso, de lo que verá en un semestre, adaptándose a cada maestro.

    Hablando en general de toda la facultad de artes plásticas, la planta de maestros está compuesta por docentes en su mayoría, y debido a las nuevas reformas en la UV, será ahora imposible contratar a artistas que quieran impartir clases, a los pocos artistas que existen se les exige que hagan investigación y que se regularicen abriendo programas que les permitan tener estudios que sustenten que puedan dar clases, haciendo también imposible la producción, dicho esto, hasta la fecha de la mayoría de mis maestros de mi carrera, no he visto trabajo de ninguno, más que un par de excepciones; ¿como es entonces que una persona que ha desconocido el campo por mucho tiempo, y que no esta actualizada, pretenda dar clases?; incluso muchos de los maestros que imparten, son ex alumnos de esta facultad, y creo que eso ha ido cerrando la manera en que se imparten los contenidos.

    Respecto a la Galería AP, la galería es un espacio de reflexión, donde se expone el trabajo de los alumnos que están en proceso de aprendizaje, es por ello que casi siempre esa muestra está acompañada por una exposición con obras de personas que ya trabajan en el medio, y de esa manera darse cuenta en donde estamos parados y hacia dónde queremos llegar. Por eso mismo y debido al objetivo que tiene la galería, no suele haber curaduría de las obras o cerrarse a una selección, incluso puedes proponer una exposición o mostrar tu propio trabajo, lo cual me parece bastante propositivo.

    Yo creo que la Facultad de Artes Plásticas, tiene muchas carencias que se han ido dejando ser, y tanto el desconocimiento como la apatía de parte de todos es lo que nos ha llevado a este punto. Hablando como profesional, yo creo que no se puede depender de lo que te una escuela que se encuentra en una institución con un sistema que como todos sabemos, no sirve. Está en manos de todos exigir educación de calidad, así como asumir responsabilidades por un bien común, más allá de recalcar lo que todos ya sabemos que está mal, creo que hay que hacer; y creo que queda en uno exigirse día a día, el ser autónomo, el estudiar y cultivarse, el ser disciplinado, y no atenerse o conformarse con lo poco que nos brindan, finalmente nosotros somos los que estaremos afuera trabajando, y enfrentándonos al mundo real. Yo creo que más que preguntar cuál es la importancia que les da la institución a los contenidos, sería preguntarnos ¿Cuál es la importancia que nosotros le damos, en qué momento dejamos de exigir que realmente nos enseñen lo que queremos aprender, en qué momento dejamos de realizar prácticas de críticas y autocríticas entre nosotros, y finalmente que estámos esperando para solucionar los problemas que a todos nos incumben?

    Si la Facultad de Artes Plásticas no ha cambiado en años, ¿que es lo que nos haría creer que cambiara ahora? ¿Como esperamos tener resultados de calidad en nuestros trabajos, si no somos capaces de ver más allá de lo que nos muestran? ¿Cómo esperamos tener resultados de calidad si no nos exigimos a nosotros mismos lo que no nos exigen en la escuela? ¿Cómo esperamos tener resultados de calidad cuando nos conformamos con lo que nos dan y esperamos que los demás solucionen nuestros problemas?

    Creo que las carreras de la Facultad de Artes Plásticas, en mi opinión, son de las más difíciles, porque engloban todo, no sólo se trata de estudiar arte, diseño o fotografía, para poder crear, tienes que saber, tienes que experimentar, tienes que leer, tienes que practicar una y otra vez, tienes que estudiar y aprender, tienes que salir de tu zona de comfort, tienes que ver y escuchar, observar todo, tienes que hacer muchas cosas y sólo así podrás generar a partir de tus propias ideas y de tu propia visión.

    Finalmente me queda decir, que no estoy generalizando nada, yo sé que hay gente con talento y que realmente está trabajando dentro y fuera de nuestra facultad, pero son pocos comparados a la cantidad que somos todos. Me frustra mucho que dejemos que las cosas se den así, dejándolas pasar, y que peor aún, nos hagamos ciegos a nuestra realidad.

    • Dionisio Mirón

      Pues solo respondiste una de las preguntas, la otra la dejaste a medias. Y al igual que la persona que escribe el articulo estas viendo las cosas desde tu propia esquina. Si bien creo que la critica hacia la institución o dependencia es algo bueno, sano ya sea en una mesa de debate, foro o similar, también es cierto que debes de considerar muchas perspectivas, puesto que tu visión es solo particular amen de ser inocente en el mejor de los casos.
      En cada institución se llega a un acuerdo donde se determina el curriculum a cubrir por parte del docente. El hecho de que este sea «artista» o no, no implica ni garantiza el éxito en la impartición de la clase. Como ejemplo puedo mencionar a un maestro que da clases ahí en la facultad de artes, si no mal recuerdo se llama Vinicio Reyes. La mayoría de mis conocidos en artes habían tomado clases con el y en algún momento me tope con su trabajo; ellos me comentaban que es un excelente artista plástico (cosa que pude corroborar con su obra) pero también es un pésimo docente.
      Dices que la facultad no ha cambiado el plan en años, pues según tengo entendido cuando cambiaron al modelo MEIF, hace 8 años aproximadamente también cambiaron el plan de estudios. Obviamente debe tener un tiempo de vida y se debe calificar y cuantificar los aciertos y los errores de dicho plan. Para eso están las evaluaciones, que verifican la calidad del modelo, de la carrera, de la institución y de los alumnos. No se si sepas pero en el plan anterior al que tienen se había certificado como nivel 1 (la facultad de artes platicas, es decir: pintura, escultura, cerámica, foto, gráfica y sus subopciones en las que se encontraba diseño gráfico). Dicha certificación o evaluación solo se puede hacer un tiempo despues de que la primera generación que entro con el modelo nuevo salga. Hasta donde se, tuvieron que esperar mucho tiempo pues los alumnos se quedaban resagados y algunos ni si quiera les interesaba titularse. Cuando se realizo la evaluación no la pasaron, desconozco las causas.
      Seguro tu respuesta a esto seria: «si no funciona el plan de estudios que se cambie». Es lo más lógico, como estudiante nuestra función seria reclamar o indicar la «falla» para enmendar las cosas. Es precisamente a lo que me refiero, creo que careces de la visión y del conocimiento que esto implica para la institución en general. ¿Sabes lo difícil que es hacer un nuevo plan de estudios? ¿Sabes cuantas personas tienen que trabajar en ello y lo que implica? ¿Con cuantas personas (maestros de tiempo completo) tienes que pelear para sugerir que ocupen tal o cual materia? Si eres consejera alumna seguro has asistido a las juntas académicas y de mas, ¿nunca has visto como se gritan los maestros entre ellos? ¿Sabias que la mayoría de ellos se detestan y tienen sus grupos? ¿Estas consciente de lo difícil que es ser coordinador o director y lidiar con esa carga de trabajo?. Y todo para que al final un alumno que no le gusto una materia, que reprobo por faltas, el que quiere que todos hagan una revolución y quiere cambiar el mundo con una buena instalación o escupiendo pintura diga: «¡el plan de estudios es una mierda!»
      Platicando con egresados que estudiaron ahí hace años, me contaron que para que entrara en vigor el nuevo modelo y se cambiara el plan de estudios les llevo cerca de 4 años. No defiendo a la institución, ni justifico sus carencias, como dije anteriormente en algunas cosas que dice el articulo y que dices tu estoy de acuerdo en otras no. Señalar, quejarme y criticar sin conocer el trabajo de los otros y sin proponer un trabajo propio siento que es una perdida de tiempo y una falta de respeto. Es fácil criticar y proponer un cambio pero si yo mismo no demuestro que dicho cambio se puede hacer no tiene ningún sentido.

      Ahora ¿sabes en que consistía el plan anterior? El cual los alumnos en turno dijeron que era caduco y con una visión arcaica. Artistas como Amilcar Rivera, Nicolas Guzman, Edgar Cano, Emmanuel Cruz, Robie Espinoza entre otros estudiaron en esa misma facultad con ese plan caduco o arcaico y ahora están logrando cosas en la plástica contemporanea nacional e internacional, viven de su obra. En algún momento escuchando a Edgar Cano comento que lo único que recomendaba a los alumnos de artes es que se pusieran a «chambear». Yo opino que no todo te lo va a dar la institución tienes que trabajar y buscar lo que te interesa. ¿Cómo lograron ellos destacar? ¿Por que ahora las generaciones no tienen el mismo impacto si están tomando clases con los mismos maestros en la misma institución y tuvieron similares o mayores carencias?
      Creo que la respuesta a las preguntas que haces esta en tu ultimo párrafo «hay gente…que realmente esta trabajando» , dudo que tengan talento ya el hecho de utilizar ese adjetivo demuestra tu inocencia. Siento que debes madurar y comprometerte mas con tu carrera y tus metas de vida «trabajar» mas y no conformarte con lo que nos dan las instituciones sea esta la facultad de artes la uv o cualquiera otra.

      • Karla Valay

        Concuerdo con muchas de las cosas que dices, de hecho casi todas, obviamente el tema da para mucho y yo no podría contestar a todas las dudas, para ello se llevaría mucho tiempo, además de que todo se entreteje y una cosa nos lleva a otra, como dije solo podría contestar algunas, y simplemente quise dar una pequeña opinión de cómo veo las cosas. Estoy consciente del trabajo que se requiere de todas las partes, de el plan anterior, de el tiempo que tomó adaptarse al MEIF, de cómo nacieron las otras carreras, y como se fueron perdiendo ciertas prácticas, y por eso mismo pienso que no se podría cambiar nada ahora, porque este tipo de problemas nos rebasan y van más allá de la institución misma, algo que se ha hablado durante mucho tiempo. Justamente en poco tiempo de nuevo se podrá realizar la certificación de las carrera de artes visuales y se hará la de la carrera de diseño de la comunicación visual, lo cual implicará mucho trabajo, pero me parece bastante importante que si bien no se podrá cambiar el plan de estudios, la infraestructura, entre muchas otras cosas, tenemos que saber cómo trabajar con lo que tenemos y de qué manera obtener otros recursos, tratando de independizarse de la UV, pero si, en mi opinión, no me gustaría que solo se quede en la visión de los académicos, ya que como he observado, suele ser bastante distinta a la visión que tienen los alumnos. Creo que queda en todos informarse, y como dices comprometerse con nuestras carreras y no conformarnos con lo que nos dan las instituciones.
        Lamento no poder contestar a todas las dudas que exponen tú y el autor, porque yo misma comparto dudas con ustedes, y tampoco se todas las respuestas.

        Ya solo para finalizar, me gustaría citarte, porque creo que fue lo que más me marcó al momento de leerte, estoy bastante de acuerdo contigo en esto.

        ‘Señalar, quejarme y criticar sin conocer el trabajo de los otros, y sin proponer un trabajo propio siento que es una perdida de tiempo y una falta de respeto. Es fácil criticar y proponer un cambio, pero si yo mismo no demuestro que dicho cambio se puede hacer no tienen ningún sentido.’

        Saludos.

  • Adán Paredes Barrera

    Hoy tuve el gusto (o disgusto) de conocer al joven critico del arte, que dio mucho que desear con una actitud un poco interesante; mi duda es ¿Y su trabajo joven critico, dónde está?

    • Estimado Adán:

      Este espacio no es el apropiado para ventilar diferencias de índole personal. Si Rodrigo te hizo fuchi, o tú le hiciste fuchi, eso no nos atañe y de ninguna manera sirve para enriquecer la conversación. Las opiniones en torno a las «actitudes un poco interesantes» de quien sea no tienen cabida aquí.

      De lo que sí somos partidarios, es de discutir a fondo –y tan acaloradamente como se desee– lo relativo al ámbito profesional, intelectual y académico. En este sentido tu pregunta viene al caso, y ya puestos nos aventuraríamos a dar una respuesta: el trabajo de Rodrigo Rafael Villanueva es precisamente este texto que publicamos en el blog de la revista nini.

      Él lo concibió, él lo escribió y él nos propuso publicarlo. Los editores de la revista nini solo lo revisaron y editaron ligeramente. Este es, pues, el trabajo de Rodrigo. Se trata de una obra (en el sentido amplio del término) textual y teórica, no pictórica y artística. Independientemente de esta particularidad, las críticas, observaciones y sugerencias en torno al texto son más que bienvenidas.

      Dicho lo dicho, recibe un cordial saludo.

      El equipo nini.

  • Inari Reséndiz

    ¡NINIS!, LO ESTÁN LOGRANDO. El debate ha iniciado.

    ¡FELICIDADES POR ELLO!

  • Pablo Silva

    Aprovechando que en línea pueden publicarse notas antes que en lo impreso los invito a que las críticas las suban cuando la exposición aun se encuentre montada, pues si algo me enseño ratatuille es que en la bonita actividad de la crítica y decir «hasta mi gato lo puede hacer mejor» estaremos sujetos a lo que dice esta persona. Concuerdo que la exposición no fue la mejor que ha tenido la galería, fue apresurada mal planeada y muy «al chingadazo» pero te perdiste del contexto, la exposición si tenía un tema (segun) y era la composición utilizada en el formato, pertinente hubiera sido que pusieras atención y vieras que a un costado de las pinturas habían pequeñas fotos señalando una supuesta composición que fue la base «planeada y pensada» de estas piezas. Vas bien aplaudo Rodrigo tu atrevimiento de generar este escrito, pero asi cómo los productores de obra deben estar preparados para crear asi mismo los escritores de notas deben estar informados, creo te quedaste como la exposición en de la que hablas, ahi tambaleante en una cuerda. Acercate a los docentes de la facultad ellos podrían auxiliarte. Saludos cordiales. Atte Pablo Silva

  • Patricia

    Mi estimado, si lo que usted quería llamar la atención permítame decirle que lo ha logrado y también ha generado debate entre algunos de nosotros más allá de las redes sociales. Sí tiene usted conocimiento y autoridad para escribir esto o no importa, ni me importa, total ya lo hizo.
    Por otro lado concuerdo con varios de los puntos expuestos en el aspecto de las carencias de la Facultad de Artes Plásticas y del todo lo que se comenta en los pasillos y no pasa de ahí. Sin embargo creo que ignoras muchas cuestiones. El modificar un plan de estudios implica un gasto significativo para la universidad y algo también poco probable debido a la cantidad mínima de egresados en las 3 licenciaturas. Dos, el costo de la educación en México es verdaderamente bajo (tan solo pensando en el pago de la inscripción) y muchos ni siquiera se molestan en cubrirlo por lo cual el presupuesto para realizar eventos o lo que sea se reduce, esto sin tomar en cuesta la crisis económica que actualmente atraviesa toda la universidad.

    Que hay que actualizarnos? Sí, completamente de acuerdo. Pero creo que no solo es labor de los maestros hacerlo, sino también de nosotros los estudiantes, con mayor razón si pretendemos vivir de esto debemos poner más en empeño en ello y buscar otros foros y círculos que nos enriquezcan cómo personas y como artistas/creadores/teóricos/críticos/curadores/docentes o lo que queramos ser.
    Por otro lado creo que sí alguien quiere estar en está cuestión de «el arte por el arte» es completamente libre de hacerlo. Sí le divierte adelante.

    Personalmente creo que si no nos divertimos con lo que estamos haciendo, algo estamos haciendo muy mal. Le extiendo un saludo cordial, este es un punto de vista personal y no pretende ser otra cosa.

    • Rodrigo Rafael Villanueva

      Hola Patricia, agradezco que te sumes al intercambio de opiniones, ese es uno de los propósitos que persigue esta publicación, sobre todo si formas parte de la comunidad de Artes Plásticas UV.

      Dices que «La galería está en una facultad, somos estudiantes y es bastante comprensible que la mayoría de estos trabajos sean meros ejercicios». Pero considero que la Galería AP es el espacio ideal para materializar dinámicas que impulsen la profesionalización de nuestro quehacer. En ese sentido es importante evitar exposiciones con objetivos ambiguos, resultantes de la premura, de la ocurrencia y de la carencia de criterios curatoriales. ¿Por qué?, los estudiantes que van a egresar buscarán insertarse en un complejo entramado social que obedece a múltiples dinámicas económicas, políticas y culturales. Si desde nuestra formación artística no estamos familiarizados con la implementación de procesos tendientes a profesionalizar y dar calidad a las dinámicas de producción, distribución y consumo de nuestras creaciones –sean las que sean–, el «choque» con la realidad será difícil y perjudicial. De ahí que en mi texto lance la pregunta «¿no debería destinarse este espacio a la exhibición de expresiones emergentes más propias de la actualidad?», y con esto me refiero a propuestas que sean resultado de un proceso personal o colectivo informado, crítico y consciente de la realidad artística, social y económica en la que vivimos.

      Escribes «que hay que actualizarnos? Sí, completamente de acuerdo. Pero creo que no solo es labor de los maestros hacerlo, sino también de nosotros los estudiantes, con mayor razón si pretendemos vivir de esto debemos poner más en empeño en ello y buscar otros foros y círculos que nos enriquezcan cómo personas y como artistas/creadores/teóricos/críticos/curadores/docentes o lo que queramos ser». De acuerdo, no es solo responsabilidad de las autoridades y maestros, sin embargo hay cambios que podrían implementarse si unimos esfuerzos, si se establecen acuerdos que no se traducirían en una modificación radical de la Facultad. Aquí tienes un ejemplo: el perfil de ingreso. Aunque «supuestamente» está relacionado con el plan de estudios, realizar ajustes positivos en torno a las condiciones de admisión, no involucraría la toma de decisiones complejas relacionadas por ejemplo con la carga académica o el aumento o disminución de horas frente a grupo que se traducen en derechos y obligaciones económicas, etcétera. Pero sí implicaría una serie de debates entre académicos, directores y alumnos en torno a los valores y objetivos que persigue nuestra escuela como una institución teóricamente comprometida con la formación de profesionales en las artes visuales. Estos cambios involucrarían acciones que se sitúan fuera de la «zona de confort», sin embargo, el actual perfil de ingreso está desfasado y no es pertinente en relación con la manera de entender las dinámicas artísticas de nuestro tiempo; y en este sentido representa un problema que no se ha querido resolver.

      Respecto a «Por otro lado creo que sí alguien quiere estar en está cuestión de ‘el arte por el arte’ es completamente libre de hacerlo. Sí le divierte adelante». Estamos en un espacio Universitario, la toma de posturas críticas en torno a las dinámicas de producción, distribución y consumo que se reproducen tanto dentro como fuera de las aulas es fundamental. En «el arte por el arte» la producción de obras representa un fin en sí mismo. Esta idea anacrónica ha sido sometida a críticas sólidamente argumentadas a través de varios siglos de reflexión. Si cualquier resultado visual es susceptible de ser considerado artístico, ¿cuál sería el sentido de la crítica?, ¿por qué invertir en la educación artística?. El arte por el arte promueve la creación desde una perspectiva individualista, la separación entre la vida política y poética, y en el mejor de los casos un culto excesivo por la belleza, como si esta fuera la única posibilidad estética de lo artístico. Se opone al realismo y denuesta el arte utilitario, entre otras cosa porque considera innecesario involucrarse en el diálogo en torno a situaciones políticas, éticas y sociales. Théophile Gautier, poeta y novelista defensor de esta superada tesis, llegó a escribir: “Nada es más bello que lo que no sirve para nada; todo lo útil es feo, porque es expresión de alguna necesidad, y las del hombre son innobles y desagradables como su pobre y enfermiza naturaleza. El lugar más útil de una casa son las letrinas…”. Para profundizar en el tema, te recomiendo un excelente libro: Contra el arte y los artistas de Jean Gimpel.